18.4.12

Una mínima luz

Una vela y un viento que dilata,
una copa y un sabor que la rodea.
Chispas de ilusión y alegría
cayendo desde el cielo,
casi transformando  el barro
que llevamos dentro.
Entonces, esperanzado,
buscas en el desierto:
a la arena, le pones agua, 
al agua sales y le agregas semillas;
 florecerá tu sendero.
Por poco que parezca ese amor,
por mínima que sea su mecha
esa lámpara alumbrará los detalles
y las insignificancias del día.
Cuanto más aún puede hacer 
un amor profundo como el mar?.
La llama del amor es la que
hace resplandecer la vida.